Pasa y llega, nada, todo, la total
ausencia, el final del camino, sombras de hojarasca. La senda se desdibuja, las
dunas pasan, se suceden, las grietas desangran el desierto. Susurros, rumores,
el bosque crepita, aúlla, se lamenta.
Eco pesado, putrefacto, que se arrastra,
serpentea en el zigzag del vacío. Palabras desorientadas, erráticas, que se alargan
en un infinito gemido, en una tormenta de momentos en caravana hacia el olvido.
El viento sopla, demoníaco Levante, las
espirales levantan el lago. Aves de largo pico custodian la nave que se aleja desapareciendo en un punto impropio del ocaso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario